
Entre los parques principales de los diez municipios del Valle de Aburrá, el de Copacabana era el único que en 40 años no había recibido una intervención integral. Esta deuda histórica con el espacio público de los copacabaneses se saldó gracias al liderazgo del alcalde Johnnatan Pineda Agudelo y a la gestión de la directora del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Paula Andrea Palacio, quien mediante la Entidad que dirige, financió el 100 % de las obras.
Con una inversión cercana a los 12 mil millones de pesos, el ‘corazón’ de Copacabana se transformó en un moderno espacio público de 10 mil metros cuadrados. La obra integra áreas de encuentro intergeneracional, un vanguardista mobiliario urbano, amplios pasillos con jardines, patrimonio cultural restaurado, ampliación de vías peatonales, conexión con el sistema EnCicla, 17 locales comerciales totalmente equipados con sistema de servicios públicos y una red de aseo de 35 cestas ecológicas distribuidas estratégicamente para el manejo adecuado de residuos.
“Copacabana avanza y esta megaobra es solo el comienzo de los proyectos de infraestructura que están marcando una verdadera revolución de progreso que no se
vivía desde hace décadas en nuestro municipio” expresó durante el acto protocolario de apertura el alcalde Johnnatan Pineda Agudelo. “Este parque es de quienes estuvieron aquí hace 40 años, es de quienes hoy vienen a estrenarlo y es de los niños que todavía ni siquiera saben que algún día este será el lugar de sus recuerdos” agregó con emoción el mandatario local.
Por su parte, Paula Andrea Palacio, directora del Área Metropolitana del Valle de Aburrá invitó a la comunidad a disfrutar el espacio de una manera responsable: “Invitamos a los habitantes del municipio para que se apropien de su parque, lo cuiden y lo disfruten al máximo junto a sus familias, amigos y vecinos. También nosotros nos sentimos orgullos de este espacio renovado que marca un hito para la Red Metropolitana de Conectividad y Parques del Valle de Aburrá”.
Parque Simón Bolívar de Copacabana, una intervención integral: Preservación de la flora nativa y fortalecimiento del ecosistema: la obra respetó íntegramente la flora preexistente, logrando proteger y conservar 123 árboles de especies emblemáticas como almendros, guayacanes, palmas reales, ceibas, mangos, gualandeyes y tulipanes africanos.
A esta conservación de la vegetación madura se sumó la siembra de nuevas plantas ornamentales denominadas “guardaparques”, destinadas a embellecer las jardineras y fortalecer el ecosistema local.
Diseño de alta resistencia: se usaron materiales de alta especificación técnica destinados a reducir futuros costos de mantenimiento del espacio y garantizar la resistencia en el tiempo que demandará su uso; entre ellos, se destaca la piedra natural extraída directamente de canteras para los pisos en acabados royal veta dorado, veteado, perlatto y mármol travertino; así como concreto de alta resistencia, acero inoxidable, vidrio templado y madera inmunizada, garantizando una infraestructura perdurable.
Un parque inclusivo pensado para el peatón: el proyecto incorporó criterios de movilidad universal mediante rampas de acceso, señalización táctil y losas podotáctiles para garantizar el tránsito seguro y sin barreras de personas con discapacidad física y visual. A este enfoque incluyente se suma una transformación urbanística clave: la peatonalización de dos vías vehiculares y el ensanchamiento de las zonas de caminata, devolviéndole así más espacio al peatón.
Un parque para disfrutarlo también en las noches: el nuevo sistema de iluminación cuenta con una moderna tecnología LED automatizada, sostenible y de cableado subterráneo, que elimina los puntos oscuros, brindando una visibilidad clara y continua; su distribución estratégica en la plazoleta central, las zonas comerciales y los senderos peatonales, hace que el parque se convierta en un entorno iluminado, cómodo y seguro para la vida nocturna.
Obras adicionales que no estaban incluidas en los diseños iniciales:
Progreso para el comercio local: aunque la propuesta inicial de los 17 nuevos locales comerciales no contemplaba servicios públicos, el proyecto asumió el reto de dotarlos con redes independientes de acueducto, alcantarillado, energía y gas.
Esta decisión buscó dignificar la labor de los venteros tradicionales, quienes por décadas debieron transportar a diario sus puestos de comida, abastecerse de agua en pimpinas e improvisar conexiones eléctricas.
Este nuevo sistema, además, garantiza condiciones de higiene y seguridad que permiten mantener viva la oferta gastronómica y asegurar una experiencia confiable para todos los visitantes.
Conservación del patrimonio cultural: como parte fundamental de la preservación de la historia viva de Copacabana, el proyecto integró la restauración y el mantenimiento especializado de la emblemática fuente central de modelo francés (que data de 1912), además del tradicional kiosco, la platea municipal y los bustos monumentales que
adornan el parque.
Una nueva fase de intervenciones:
En los próximos días se dará paso a una nueva fase de obras complementarias que incluye el mejoramiento integral de los andenes aledaños al parque y la renovación del atrio de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción. Estas intervenciones consolidarán el cambio urbanístico de la zona centro, ofreciendo espacios más caminables, funcionales y atractivos para toda la comunidad.



















